Neuroimagen en el diagnóstico del TDAH

Uso en el TDAH
Tomografía por emisión de positrones

Desde hace algunos años comprendí lo difícil que resulta llegar a un diagnóstico verídico ante un probable TDAH, lo común es observar a las familias pasar un largo y difícil camino de observaciones en el aula regular, posteriormente acudir a la primera referencia que por lo general son los servicios de psicopedagogía y llegar por fin a algún servicio clínico que podría orientar debidamente el proceso para el diagnóstico.

 

Cuando los familiares logran consultar algún servicio clínico (por lo general la primera opción es Psicología) tienen esperan que ese paso sea el final y logren obtener la “cura” para ver el final de la travesía; sin embargo se enfrentan la realidad: El inicio del proceso formal de diagnóstico clínico.

 

Así que dicho Psicólogo lo mandará con el Neurólogo para obtener la referencia de un diagnóstico multidisciplinario que confirme el Trastorno por Déficit de Atención. Mucho llegué a refutar esta práctica, sobre todo porque los instrumentos diagnósticos de la mayoría de neurólogos se basan en un EEG (Electroencefalograma), técnica que apoyaría bastante tratándose de Epilepsia, pero que ante la deficiencia atencional dudo mucho que arroje datos verídicos sobre alteraciones anatómicas funcionales. 

 

Por lo tanto suponía que la práctica de derivar pacientes con probable TDAH al servicio de neurología se traducía en sujetos inadecuadamente diagnosticados, siempre prefería idealizar la búsqueda de un Paidopsiquiatra o un Neuropsicólogo, pero la escases de este tipo de consultorios suponía desorientar en lugar de orientar. Actualmente aún concluyo que es mejor derivar con un Neuropediatra.

 

Reciente comienzan a surgir estudios clínicos que aportan datos sobre el uso de Técnicas de Neuroimagen para descubrir alteraciones anatómicas funcionales en pacientes con TDAH que comparando con un grupo de control sano, concluyen que hoy en día es posible descubrir áreas comprometidas en el circuito FRONTO ESTRIATAL DERECHO (Regiones del lóbulo prefrontal y el cuerpo estriado que finalmente comunica con el sistema límbico); es decir, es posible complementar el diagnóstico neuropsicológico mediante estudios neurológicos. Sin embargo con el EEG (eletroencefalograma) de uso cotidiano para el diagnóstico aún no se ha logrado establecer la relación funcional anatómica.

 

Las técnicas hasta ahora estudiadas son la resonancia magnética (RM) para observar la activación cerebral de los circuitos frontoestriatales, la tomografía por emisión de positrones (PET) para visualizar el metabolismo en la corteza frontal, la tomografía por emisión de fotón único (SPECT) en especial para el estudio de la corteza frontal, del núcleo caudado y de las cortezas occipitales, auditivas primarias y sensoriales izquierdas.

 

 

La gran desventaja son los altos costes de dichos estudios de neuroimagen; sin embargo, si apoya evitando los diagnósticos equivocados la inversión podrá verse reflejada en beneficios a largo plazo para las economías familiares. 

 

Sigue la fuente para enriquecer la lectura:

 

ALTERACIONES ANATÓMICO-FUNCIONALES EN EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE LA ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD

 

Escribir comentario

Comentarios: 0